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En una despejada mañana de junio en Missouri Heights, Felix Tornare contempla su rancho ganadero de 87 acres. Desde la distancia, parece un prado normal pero entre las altas briznas verdes crecen varias hortalizas.
"Plantamos rábanos, nabos y guisantes como cultivos de cobertura", Tornare explicó mientras los pájaros cantaban.
Corta la hierba para hacer heno, ya sea para venderlo o para alimentar a sus 50 cabezas de ganado pero no cosecha los cultivos de cobertura. Estos proporcionan un tentempié adicional a su ganado y favorecen el crecimiento de la hierba para heno.
"Tenía un toro que cogía los nabos y se los comía como si fueran manzanas", comentó Tornare. “O los machacan hasta convertirlos en una pasta; se transforman en una sustancia viscosa que alimenta a los microbios del suelo, se convierten en nutrientes y ayudan a que el resto de la hierba crezca más sana".
En Colorado, los agricultores están adoptando métodos regenerativos como los cultivos de cobertura y el pastoreo rotativo, que aportan beneficios medioambientales, entre ellos una mayor biodiversidad y almacenamiento de carbono.
Pero estas estrategias también ayudan a los agricultores a adaptarse a un paisaje cada vez más seco.
La nieve que cae sobre las montañas de Colorado se convierte en el agua que los agricultores y ganaderos de la vertiente occidental utilizan para regar sus campos, y Colorado acaba de registrar el año con menor espesor de nieve de la historia.
"Normalmente, en esta época del año, todavía queda un poco de nieve allí arriba", dijo Tornare, señalando la montaña Basalt. "Y eso llena el arroyo Cattle Creek, de donde proviene nuestro derecho de agua. Pero llevamos ya tres semanas sin agua".
Con los niveles de agua tan bajos, Tornare solo pudo cosechar heno una vez este verano. Sin los cultivos de cobertura, afirmó que probablemente no habría podido cosechar heno en absoluto.
"Tenemos suerte de encontrarnos donde estamos hoy", afirmó Tornare.
Según Russ Schumacher, climatólogo estatal de la Universidad Estatal de Colorado, el principal problema fue una ola de calor propia del verano en marzo.
"Hubo muchas zonas de Colorado en las que se registraron, a lo largo de una semana, temperaturas más altas que en cualquier día de marzo de los últimos 75 años", señaló Schumacher.
Los científicos llegaron a la conclusión de que la ola de calor de marzo habría sido "prácticamente imposible" sin el cambio climático provocado por el ser humano.
La capa de nieve de Colorado se mantuvo cerca de mínimos históricos durante todo el invierno, pero el 1 de abril se desplomó hasta alcanzar una fracción del mínimo anterior.
Como consecuencia de ese deshielo precoz de primavera, los agricultores comenzaron sus temporadas de cultivo con un suelo más seco.
Becca Roberts cultiva hortalizas en Highwater Farms, en Silt.
"Al comenzar esta temporada, el clima era mucho más seco", afirmó. "Para empezar, marzo fue extremadamente seco. Nuestros suelos tenían muy poca humedad".
Roberts explicó que, en algunos años, una capa de nieve cubre la granja durante todo el invierno, lo que retiene la humedad del suelo. Este no ha sido uno de esos años.
"Básicamente, no tuvimos cobertura de nieve durante la mayor parte del invierno", afirmó.
Al atravesar una verja situada en el límite de la granja, Roberts señaló un pequeño arroyo que desemboca en un canal artificial, la zanja que abastece de agua a sus campos.
"Como puede ver, solo entra un pequeño chorrito", dijo. "La mayoría de los años, el nivel del agua es mucho más alto".
La zanja se alimenta del río Colorado, pero con tan poca escorrentía este año, la empresa que gestiona la zanja de Roberts tuvo que utilizar maquinaria pesada para excavar parte de la zanja y mejorar el caudal de agua.
La Sra. Roberts no estaba segura de cuánta agua tendría a finales del verano. Sin embargo, ha tenido que ser creativa, recurriendo a prácticas resistentes a la sequía como estructuras de sombra, riego por goteo y, al igual que Felix Tornare, cultivos de cobertura.
Tornare comentó que le resultaba angustioso cuando empezó a adoptar este estilo de cultivo.
"Me pasaba el tiempo de rodillas tratando de encontrar todas las plántulas y demás que estaban brotando", recordó. "Y me llevó un tiempo convencerme de que funcionaba".
Para conservar la humedad del suelo, Tornare vendió sus arados y los reemplazó por equipos que alteran mucho menos la tierra, una inversión importante y un verdadero acto de confianza. Como productor de una operación relativamente pequeña, dijo que esta transición sería mucho más difícil para las megagranjas del país.
Pero Tornare está convencido de que el cambio es inevitable.
"El agotamiento del suelo es devastador", afirmó Tornare. "Simplemente se necesitará más fertilizante, más fertilizante. De lo contrario, nada crecerá. Y, en algún momento, tendremos que cambiar".
Las prácticas regenerativas pueden ayudar a los agricultores a hacer frente al calentamiento climático, pero no pueden compensar el agua perdida durante este año en el que las nevadas han alcanzado mínimos históricos.
Los agricultores del oeste esperan un monzón intenso este verano y que El Niño traiga un otoño y un invierno más lluviosos.
Esta noticia fue traducido en español por Convey Language Solutions.